Vivienda

Y sin embargo somos optimistas

A pesar de que en casi todos los medios, la mayoría de la información que se brinda sobre el sector inmobiliario es negativa, creemos firmemente que es posible ser optimistas. Hay que ver algunas pequeñas señales que nos posibilitan fundamentar esta idea. Las crisis y sus salidas, en general, dan algunas pistas previas. A veces son increíblemente obvias, otras mucho más sutiles.

La bajada, a esta altura relativamente sostenida del euribor, es una buena señal. La enorme mayoría de las hipotecas que se concretan en nuestro país, lo utilizan como base de interés, por lo tanto su valor es clave a la hora de definir la cuota de la hipoteca. Un euribor a un precio más razonable, permitirá de futuro contratar más hipotecas (aunque hay muchos factores más que inciden) y por lo tanto, cerrar negocios.

En el último tiempo se ha visto que la curva de descenso de precios y negocios, ha empezado a estabilizarse. No es que aumenten los negocios todavía, pero la caída empieza a tener una velocidad menor. Esto fenómenos no ocurren a gran velocidad, no es que de un día al siguiente se empiezan a concretar negocios y subir los precios. Pero es muy probable que estemos en el inicio de una lenta etapa de recuperación.

En este tipo de negocios hay que pensar en mediano y largo plazo. Si miramos la curva de evolución de precios de bienes inmobiliarios en los últimos 50 años, veremos que el crecimiento es obvio. Pero no parejo. Esa curva ascendente es similar a los dientes de un serrucho. Tiene subidas y bajadas, muchas veces muy bruscas… pero la curva completa, siempre sube.

Imagen: euribor.com.es