Finanzas

¿Vivimos el inicio de una recesión?

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Con la llegada del otoño se terminó el optimismo, y las voces hablan del inicio de una nueva debacle. No se para de mirar y comprobar los malos datos de los Estados Unidos (donde ni se recuperan ni crecimiento ni empleo), y dentro de casa las cosas tampoco son para pegar de palmadas: el mejor resultado de la eurozona es el de Alemania, cuyo crecimiento se ha ralentizado a apenas un 0,1%, en duro contraste con su crecimiento del trimestre anterior, que llegó a un 1,3%.

Y mejor no hablemos de Grecia y las estimaciones de que, de ninguna manera, podrá cumplir con sus obligaciones.

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La gran incógnita sobre la economía mundial sigue siendo, sin embargo, la situación estadounidense, pues aunque las finanzas empresariales están sanas, impera la cautela ante lo que ya se define como una crisis de confianza, debido a los enfrentamientos del presidente Obama con el Congreso (para incrementar el techo de la deuda pública) y contra Standard and Poor’s (debido a la insólita rebaja del rating de su propio país). Las empresas, aunque poseen balances sólidos, flujos sostenidos y una rentabilidad histórica, se niegan a hacer contrataciones debido al clima de incertidumbre. Y el desempleo incide directamente sobre el consumo…

Si entraremos o no en una recesión es una pregunta que se responde mirando a lo datos del empleo norteamericano, más que al desastre Griego (Alemania ya trabaja en condonar parte de su deuda). Si las empresas salen de su inmovilidad, y contratan, y realizan las inversiones que les son necesarias, podremos ver una luz, tenue, pero luz al final del túnel.