Vivienda

Vender la parte indivisa

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Hay veces que las cosas se complican mucho, sobre todo cuando partimos de una base de por si compleja. Es el caso de cuando tenemos una parte de un bien, no su totalidad. Por ejemplo, por una sucesión, nos queda el 50 % indiviso de una casa. Aclaramos que existen muchas otras situaciones, además de una sucesión, que nos pueden llevar a tener solo una parte de un inmueble.

El problema se da cuando uno quiere vender y el otro no. Desde el punto de vista legal, tenemos opciones. Claro que eso implica contratar un abogado y presentar un recurso en el juzgado para solicitar la disolución del proindiviso y si la otra parte no quiere vender, se va a subasta pública.

En otras palabras: tenemos opciones pero que tienen un costo  y en lugar de llegar a la venta vamos a una subasta, lo que es casi seguro que nos lleva a un precio muy inferior.

Por lo tanto y sin duda alguna, lo más importante es negociar con la otra parte. De otro modo, ambos se verán perjudicados ya que la venta se hace igual, pero el dinero obtenido será mucho menos.