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El arte de la excusa

no excuses

La excusa es esa idea detrás de la cual se escuda la propia incapacidad y se evade la responsabilidad y el compromiso. La idea que subyace en la excusa es que debido a un siniestro complot nos vemos incapacitado de realizar tareas o deberes. El punto es que se trata de un pensamiento mágico: la excusa carece de lógica, pues carece de valor real. Bajo la excusa se esconde nuestra apatía y pereza. ¿Queremos ser más productivos? Evitemos usar el arte de la excusa.

Si alguna vez te vienen a la mente, evita usar frases como:

“Así estaba cuando llegue”. La excusa funciona como un engaño para evitar situaciones en las que se sabe que se tiene las de perder, pero se trata de un autoengaño, pues las consecuencias del acto o de la omisión de actuar están ahí, a la vista.

“Me has sacado de contexto”. Esta excusa carece de lógica, pues defiende lo indefendible, en particular cuando se trata de negar lo que se ha dicho: negando la inteligencia, se justifica que han cambiado el sentido de lo que dijimos, pero en el fondo la interpretación de lo dicho es correcta.

“Ya sé lo que piensas”. La excusa en su búsqueda de evadir responsabilidades descarga la propia responsabilidad en otros. Es común que las excusas más habituales se centren en demostrar que actos, conductas o pensamientos de otras personas nos hicieron fallar, aunque no haya sido así.

“Se lo tenía merecido”. Esta excusa es una justificación para un acto o hecho que sabemos reprobable, pero además es una muestra de pereza mental: preferimos la excusa a la elaboración mental de la solución para un problema. Es el punto cero de la comunicación.