Finanzas

Tarjetas vs fondos de contingencias

Las tarjetas de crédito se convierten, en esta época de crisis, en una alternativa de financiación de dudosos beneficios. Si bien permiten acceder a un capital que no se posee en el momento, a la larga las consecuencias de su uso pueden ser muy nocivas. Para los imprevistos y la financiación de sus soluciones, creemos que hay que optar por un fondo de contingencias.

Un fondo de contingencia es un capital reservado y disponible ante cualquier tipo de eventualidad. Es decir: un capital que aporta seguridad y disminuye el riesgo. Una tarjeta de crédito, lejos de ser una solución definitiva, puede convertirse en un factor de riesgo.

Un fondo de contingencia tiene el tamaño que cada uno decide. Es un capital fijo que no crece (al estar en una cuenta de ahorra no genera intereses importantes o ninguno). Una tarjeta de crédito genera gastos sobre un capital que se ha desvanecido, y su importe y los intereses que se pagan por él son definidos por el banco unilateralmente (con lo que, de golpe, puede disminuir el límite de nuestra tarjeta y los intereses y comisiones que pagamos por su uso).

Un fondo de contingencia sirve para evitar una deuda más costosa. Una tarjeta de crédito hace más costosa una deuda.

¿Cuál es el monto ideal de un fondo de contingencias? Seis meses de gastos, por lo menos.

Fuente | Actibva

Imagen | The Sun