Vivienda

Tarjetas de residencia al comprar vivienda o deuda pública

tarjetas de residencia

La visita de la Troika  dejó un buen sabor de boca al Gobierno. El Organismo de control de Europa reconoció el esfuerzo que se está haciendo por sanear la Banca y el aspecto que la troika  identificó como más peligroso para la economía, y que no es otro que el exceso de bienes inmuebles parados, ya era conocido por el Ejecutivo antes de la evaluación.

El ladrillo que no se vende supone un cargo para bancos y Estado, así que una de las medidas estrella para deshacerse de los excedentes de ladrillo era una reforma de la ley que pasa por ofrecer tarjetas de residencia a extranjeros que apoyen la economía del país.

¿Cómo? era la pregunta más formulada por los millones de extranjeros que viven y trabajan en España y, por fin, se sabe la respuesta.

Conseguir la tarjeta de residencia

Muchos extranjeros que trabajan en España vieron en el anuncio de “tarjeta de residencia a cambio de comprar casa” una solución a sus problemas, pero desde el Gobierno han decidido matizar un poco, y la ley, finalmente aprobada, restringe un poco las condiciones para conseguir la tarjeta de residencia.

Para poder optar a un permiso para vivir legalmente en España se debe poder demostrar un cierto poder adquisitivo, y por ello, la medida aprobada sitúa el precio mínimo de compra de una vivienda en 500.000€, un precio nada desdeñable y prohibitivo no solo para muchísimos extranjeros, sino también, para nacionales. Un precio que, además, dista bastante de los 160.000€ que se anunciaron en un principio.

Las otras dos formas de conseguir la tarjeta de residencia de forma directa están, claramente, pensadas para inversores y empresarios. Por un lado, podrán obtener el permiso los extranjeros que compren deuda pública española por un valor mínimo de dos millones de euros; por otro, quienes inviertan en empresas, o creen puestos de trabajo.

Una apuesta por el sector del lujo

Son muchos los expertos que apuntan que, más allá de ayudar a la economía nacional, la nueva medida es una apuesta clara por convertir el país en un destino de lujo, y lo cierto es que, quienes pueden permitirse “pagar” a este precio la tarjeta de residencia, probablemente, tendrían pocos problemas en conseguirla de otra forma.