Vivienda

Seguros: nociones básicas

avalista

Un seguro es un contrato entre dos partes: la empresa aseguradora y el contratante. En España existen seguros obligatorios por ley (por ejemplo, contra incendio) y otros que un particular decide si contratar o no.

Para definirlo de un modo sencillo, un seguro es una especie de apuesta. La aseguradora apuesta a que un determinado hecho no sucederá (o que es muy poco probable), y quien lo contrata dice que puede ser que ocurra. En ese caso, la empresa pagará una cantidad estipulada.

Por supuesto que la persona que contrata un seguro, se compromete a pagar una suma periódicamente (mensual, anual, etc ) que se llama póliza. El seguro sólo está vigente si la persona cumple con ese pago. Está claro que cuanto mayor es la probabilidad de que el evento ocurra, mayor será la póliza. A su vez, el monto de la misma, es proporcional al monto asegurado.

Existen muchos tipos de seguros: vida, incendio, multi riesgo para el hogar, etc. Veamos que ocurre con los seguros de vida. Por supuesto que la probabilidad que una persona muera en algún momento, es del 100%. Pero no es lo mismo si la persona tiene 34 años, es sana y sin antecedentes de enfermedades importantes en la familia y un estilo de vida y trabajo sin riesgos; que si tiene 83 años y un cáncer en etapa terminal. Está claro que no será muy probable que una empresa asegure al señor que está muriendo, frente a aquel que sea joven y sano.

El asegurador impone algunas condiciones. Siguiendo el ejemplo, un chequeo médico. Si vamos a nuestro tema específico, hablemos de casas, si están en un barrio con un índice delictivo elevado y no tienen condiciones de seguridad mínimas, no será fácil, ni barato. Por supuesto que si el daño lo produce el propio contratante (ej. incendia su casa) el seguro no corre.

En un post siguiente veremos los seguros que se contratan para viviendas y con las hipotecas.