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Repercusiones de la decisión del pocero de Seseña

wooden gavel on wooden table, on brown background

En varios post hemos hablado de lo que ya es casi uno de los personajes más analizados de España, Francisco Hernando, el pocero de Seseña. Algunos lo tenían como un héroe, un moderno Robin Hood, que construía de un modo muy barato con calidad excelente. Otros predecían una huida inevitable.

Al final, el pocero abandonó a medio terminar un proyecto de más de 13 mil viviendas, dejando habitadas más o menos el 25 % de las mismas y el resto en diferente grado de avance. El pocero culpa al alcalde de Seseña, Manuel Fuentes, de poner todo tipo de trabas insalvables para finalizar la obra.

El punto es que se permitió iniciar obras que no cumplían con los requisitos elementales. Ahí ya es fácil identificar responsabilidades. Pero el pocero a su vez tiene una gran cuota parte, sin duda alguna. Avanzar a ese punto sin la seguridad de finalizar, como mínimo y pensando lo mejor posible, fue una imprudencia.

La propia ministra Beatriz Corredor ha salido a declarar que se asesorará jurídicamente a los perjudicados.

La sensación que nos queda es que nuevamente no se tomaron los controles debidos por parte de quienes debieron tomarlos.