Economía

Préstamos a amigos y familia: cómo sobrevivirlos

only a dollar left

¿Cuántas relaciones cercanas se han destruido por el dinero, por los préstamos que se realizaron festivamente y que llegado el tiempo del cobro sólo provocaron dolor, frustración y peleas? Los préstamos entre amigos y familiares son uno de los grandes problemas financieros: ¿Cómo se procede con ellos? ¿Es posible recuperar el capital? ¿Cómo evitar que lesionen una relación?

El punto es que, una vez que un capital ha sido cedido a una persona querida, se convierte en algo más y en algo menos que dinero.

Es algo más que dinero por que el prestatario va a entender la demanda de ese dinero como algo en su contra: el dinero prestado está rodeado de sentimientos, y demanda su pago es ir en contra de la relación, ser malo o no respetar los vínculos de cercanía.

Es algo menos que dinero por que el amigo o familiar al que cedemos el préstamo recurre a nosotros por que se sabe en menor obligación que si lo hiciera ante una institución financiera: ni los padres ni los amigos estipulan intereses o penalidades sobre el dinero que prestan… Al fin y al cabo es sólo dinero, y hay otras cosas que importan.

Ante estos dos argumentos, irresolubles, hay una sola postura que adoptar cuando alguien cercano nos pide un préstamo: o concederlo o no concederlo, pero con la clara noción de que ese dinero debe darse por perdido.

Regala ese dinero, si estás en la posibilidad de hacerlo, pero no pretendas aplicar las reglas financieras en disputa con los sentimientos. Vas a perder.