Finanzas

Precaución: ¿crédito rápido o crédito rapiña?

Ante situaciones extremas o el cumplimiento de alguna necesidad, solemos bajar las defensas y meternos voluntariamente en la boca del lobo buscando soluciones en apariencia rápidas y sencillas que, al final, sólo acrecientan el problema original. Ese es el caso con los créditos rápidos que tras una apariencia de informalidad pueden ocultar un enorme riesgo.

¿Qué es un crédito rápido? Son créditos que se conceden con muy pocos requisitos, por cantidades medianas y de entrega inmediata, a plazos cortos (un mes generalmente). Hasta ahí todo pinta normalmente, el problema viene al momento de firmar para la devolución del capital: los intereses de estos créditos rondan el 40%. En su web, Particularmente ofrece entregar 12.000 euros si en un mes se le devuelven 17.000.

El segundo “pero” viene con las condiciones del crédito: no hay posibilidad de cancelación. Si solucionamos el problema que nos llevo a pedir el crédito, las instituciones bancarias aceptan la devolución del capital antes del plazo contratado cobrándonos una penalización inferior al interés pactado. En el caso de los créditos rápidos, eso no es posible, y se paga el mismo interés dentro de los 30 días originales sin posibilidad de devolución total o parcial.

El tercer “pero”, y el más grave, es el pago de intereses por mora. Si no se puede pagar a término, es necesario refinanciar la deuda como si se solicitará un nuevo crédito que abarca el capital más los intereses. De modo que si se solicitaron 6.000 euros, a los dos meses habría que pagar cerca de 18.000.

Recomendamos cautela, y sólo solicitar créditos de instituciones que se pleguen a las normativas bancarias.

Más vale malo por conocido…

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