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Pensar en ti mismo en tercera persona ayuda a tomar mejores decisiones

Think positive, do not negative

Si hay algo que nos impide tomar adecuadamente decisiones importantes es la necesidad que tenemos de satisfacer las expectativas de los demás. La mirada de los otros (sus necesidades, sus deseos, el control que mantienen sobre nosotros, sus sentimientos) es un obstáculo a veces imbatible para la buena toma de decisiones: tememos lastimar a éste, lamentamos la opinión que no destinará aquel si haces esto, no queremos herir la autoridad de fulano si tomamos ese rumbo…

Si te ocurre con mucha frecuencia de que pensamientos de esta naturaleza te asaltan antes de tomar una decisión, no es que loscursos de administración de empresas hayan fallado, es simple y llanamente que antepones el factor social a tu toma de decisiones.

La buena noticia es que esta falencia tiene sencilla solución: al momento de tomar una decisión importante, piensa en ti mismo en tercera persona.

“Arturo tiene que ser más competitivo”, “Arturo haría bien en cambiar de proveedor”, “Arturo debería disfrutar de más tiempo libre”… Una sencilla enunciación de nuestras opciones en tercera persona da toda una nueva visión de un problema, y nos da una mirada más fría para tomar, bajo mejores criterios, las decisiones que importan.

Además, bajo esta visión en tercera persona, nos es más fácil reconocer nuestras propias necesidades.

Si bien en un primer momento hacer este ejercicio nos hará sentir pomposos y ególatras (de hecho, las personas que hablan de sí mismas en tercera persona sin duda lo son) se trata de un recurso que trabaja eficientemente para que logremos las decisiones más valiosas para nuestra vida profesional.