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Microcréditos: Haciendo historia y sacando conocimiento de la experiencia

La ONU en su declaración de objetivos para este milenio propone la igualdad de género, única manera eficaz y sostenible de eliminar la pobreza.
Hace más de 30 años Yunus el Premio Novel del 2006 puso en práctica su idea para eliminar la pobreza: creó un banco para pobres con sólo 27 dólares y le dio el dinero a las mujeres. Así comenzó algo que luego se transformó en políticas y programas apoyados por países y organismos a nivel mundial.

La experiencia demostró que las mujeres destinaban el dinero obtenido por medio de créditos en beneficio de su familia y no sólo para sí mismas, recuperando a sus hijos cuando se encontraban trabajando en casas de ricos a cambio de dinero, y luego los ponían en la escuela.

El microcrédito en manos de mujeres asegura que toda la familia se beneficie y no sólo ellas, cosa que está en duda si el préstamo se lo otorgan a un hombre. Por otro lado, constituye una manera de darle poder a las mujeres empoderándolas, otorgándoles la posibilidad de administrar de la mejor manera el dinero obtenido, generándoles la oportunidad de generar ideas y de ponerlas en marcha.

Este es el aspecto más sensible del programa y más difícil de lograr, aunque se registran buenos antecedentes en este campo.
Varias mujeres han logrado duplicar el dinero que les prestaron poniendo en marcha emprendimientos comerciales que nunca hubieran imaginado lograr, transformándose en el sostén y referencia económica de personas vinculadas a sus familias. Los préstamos han ayudado a mujeres africanas, americanas entre otras, apuntando en cada lugar a atender aspectos propios de cada cultura. Por ejemplo en Chiapas el perfil de las mujeres beneficiarias de los microcréditos corresponde a personas con bajo nivel cultural, analfabetas y pertenecientes a una realidad social y familiar marcada por la violencia y la emigración de sus parejas –padre de sus hijos- a los Estados Unidos. El desafío está puesto no sólo en la ayuda económica sino psicológica.

Con algunas particularidades, un aspecto que preocupa es la tasa de natalidad entre los sectores más vulnerables del mundo, sobre todo en esta coyuntura de crisis mundial de alimentos. Los préstamos en peligro estimándose que 25 millones volverán a ser pobres.
La educación en salud sexual y reproductiva es un punto medular para lograr la igualdad de oportunidades, sin embargo no se trata de imponer medidas ni de provocar injerencia cultural…hay que ir de a poco generando niveles de conciencia, desnaturalización y problematización de la cuestión, otorgando la posibilidad de elegir.

Fuente: El Pais