Finanzas

Los micro-créditos sociales: ¿una mentira?

Closed micro finance office

Al parecer, uno de los sistemas de financiamiento social que parecía llamado a convertirse en la fuente para el crédito del Tercer Mundo, fuera de los alcances y los intereses de la banca tradicional, parece que no es lo que decía ser, y mucho menos una herramienta para el progreso y la estabilidad social.

Al menos en lo que toca a premio Nobel de la Paz de de 2006, Muhammad Yunus, el llamado “banquero de los pobres” habría transferido a una cuenta en Noruega los alrededor de 96 millones de dólares generados por su afamado banco social Grameen Bank. Las acusaciones provienen de la primera ministra de Bangladesh, Sheij Hasina.

Lo más grave, fuera del rédito personal que ha ganado Yunus, es que su éxito financiero echa por tierra algunas de las supuestas ventajas de la banca social.

La banca social, como hace el Grameen Bank es, al final de cuentas, un negocio: como todos los bancos, pide garantías, genera intereses, cobra comisiones sobre los micro-créditos, y de una manera en ocasiones muy poco ética.

Un ejemplo:

“El Grameen prefiere prestar a las mujeres, a causa de que estas son las que llevan sobre sus espaldas la crianza de la nueva generación. Por lo tanto, empoderando a las mujeres, atacamos el círculo vicioso de la pobreza”, decía Yunus sobre las políticas de concesión de micro-créditos de su banca social.

Pero, según comprobó la revista Forbes, Yunus prefería prestar a las mujeres por causa de que las mismas “están atrapadas en el hogar”.

“Mientras los hombres en Bangladesh pudieran adquirir un préstamo y desaparecer incluso abandonando su hogar, las mujeres son muy apegadas a sus hijos, por eso pagan los micro-créditos, porque son entes sociales que carecen de movilidad alguna”, señala un artículo de Forbes.com.

Algo que lejos de liberar a las mujeres de aquel país, las sumía en un segundo yugo: el de la morosidad.

¿Cuántas banca sociales que presumen de ayudar a que  los pobres adquieran la facultad de forjarse su propio futuro, son lobos con pieles de ONG?