Economía

Los errores más habituales en un presupuesto (II)

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Los imprevistos predecibles. La vida personal debe quedar tan dentro como sea posible del presupuesto, y los grandes eventos de nuestra vida consumidora deben quedar reflejados en él: desde los gastos del inicio de clases, las colegiaturas, los impuestos hasta los regalos de bodas. La naturaleza humana tiende a creer que no los anotamos, desaparecerán, pero lo cierto es que los gastos de la vida social y familiar, siempre cuentan, y descuentan.

La flexibilidad del gasto. Es común que los contadores consideren que una partida debe ser gastada como fue planeada sin importar si las circunstancias que obligaron a reservar ese nicho cambiaron. Algo tan obvio y burdo como “esperábamos un bebé, pero tuvimos gemelos”. Hay que ser flexible, y sensato, y saber que dos bebés consumirán más que uno. Es u ejemplo extremo, pero la vida financiera está llena de ellos: ¿Es necesario permanecer un día más en una ciudad? ¿Viajar en avión y no en tren? ¿Comprar más equipo informático? Es inevitable que ocurran incidencias que nos hacen gastar más de lo que pensábamos y que apariencia nos alejen de nuestros objetivos, pero ahí es donde se debe aplicar la creatividad: de dónde obtener los recursos para seguir adelante con el plan sin renunciar. Más importante que el presupuesto en sí, es tomarlo como base para tomar buenas decisiones.

Conocerse a sí mismo. Es habitual realizar recortes sobre los gastos personales que no se van a realizar. Si somos incapaces de renunciar a esa visita semanal al restaurante de moda o si es vital ir al cine, entonces hay que ser honesto e incluir esos gastos, y no tomar recursos que echarán por tierra la planeación y nos harán sentir marionetas de nuestros caprichos y gastos.

Primera parte | Los errores más habituales en un presupuesto