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Lo que aprendemos de la procrastinación (II)

Teacher showing Procrastination is the thief of time on blackboa

La historia de Akerlof y su paquete nos demuestran dos cosas: hasta los premios Nobel de Economía procrastinan, y pueden existir buenas razones para procrastinar.

Todos los días dejamos tareas, compromisos, planificaciones pendientes, impliquen o no un esfuerzo. Sin embargo, es muy probable que este procrastinar no sea un fruto exclusivo de la pereza o la apatía, sino una manifestación de los límites del pensamiento racional.

Todos procrastinamos, y según han estudiado psicólogos y filósofos, es muy probable que el motor principal del aplazamiento se, ante todo, el problema para finalizar y conseguir un objetivo. Se trataría, ante todo, de pasar de una fase a otra: de lo puramente teórico (donde se fantasea o especula con las posibles soluciones de un problema) a una práctica, donde se aplican los resultados de la reflexión.

Desde ese punto de vista, la procrastinación es necesaria, pues no es un aplazamiento, sino un periodo de trabajo intelectual.

Continúa…


Fuente |  New Yorker