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Leyes de Murphy: el trayecto

En un mundo regido por la lógica, el sol brilla después de la lluvia. En un mundo regido por las leyes de Murphy, como el nuestro, llueve cuando olvidamos el paragüas. Y si llueve y hay sol al mismo tiempo, no se forma el arcoiris, sino lodo. Los trayectos de casa al trabajo son una de las experiencias humanas más rica y aterradoramente sancionadas por las leyes de Murphy. Y es que en el tránsito, en el transporte público y en la calle, el infiernos son los otros… y los idiotas con iniciativa.

Ley del documento

Si necesitas un libro o un documentos para una junta vital en la oficina, te darás cuenta de que lo olvidaste sobre la mesa después de la mitad del trayecto

Ley de la caseta de peaje

La lenta fila de autos se moverá fluidamente en cuanto pases a la que iba más aprisa, que en ese momento se volverá la más lenta

Ley de las monedas

El mal humor del encargado de cobrarte peaje o estacionamiento será directamente proporcional al valor del billete con el que le pagues

Ley del neumático

Las ruedas del auto sólo se pinchan cuando no tienes repuesto

Ley de la presión

Las ruedas del auto perderán aire lejos de cualquier estación de servicio

Ley de los frenos

En una enfrenada repentina, sólo saldrán volando del asiento trasero objetos frágiles o punzocortantes

Ley del tiempo

Todo cálculo del tempo que comprende un trayecto del punto A al B será siempre erróneo, y te dará minutos de más cuando no haya prisa, y minutos de atraso cuando esté en juego tu trabajo

Ley del metro

Cuando decidas un trayecto alternativo en el subterráneo, la la línea abordada se verá colapsada por lo menos treinta minutos

Ley de la lluvia

La probabilidad de precipitación aumentará proporcionalmente al blanco de tu vestido y a la transparencia que adquiere su tela una vez que está mojada

Imagen | Pixdaus