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Las 3 claves para volverte indispensable

En la oficina, como en ningún otro territorio de nuestras vidas, se aplican los principios darwinianos con fría resolución: cada jornada, nuestra ineficacia e ineptitud atentan contra nosotros, y nos convierten en algo peor que una especie en extinción: en sujetos de expediente de regulación de empleo.

¿Cómo evitar tan triste destino? Siendo proactivos. No es tarea fácil, pero se basa en un mandamiendo muy sencillo: haz tu trabajo. Y sólo tienes que realizar tres tareas para hacerlo.

1. Haz buenas preguntas.
La primer regla es que las buenas preguntas nunca se responden con un sí o un no. Las buenas preguntas te señalan los retos y problemas que puedes solucionar, y las oportunidades que se abren frente a ti. Así que frente a cualquier superior o compañero de trabajo, indagar sobre “¿Qué es lo que necesitas” o “¿Cuáles son las metas que deberíamos cumplir?” son dos puertas abiertas a revelar las tareas que te harán más productivo.

2. Resuelve problemas
La razón de un puesto de trabajo es una y sólo una: ahorrar dinero a la empresa. ¿Y eso cómo se logra? Resolviendo un problema o capitalizando una oportunidad. Arriba, en las altas esferas, se te evalúa de dos maneras: de qué modo estás produciendo o ahorrando dinero a la empresa. Y si no estás ni en lo uno ni en lo otro, entonces tienes un problema.

3. Intenta una nueva actitud
La gente cree que somos lo que decimos y que les servimos si escuchamos. No hables nunca sin razón ni interrumpas una confesión. Siempre alienta a tus compañeros a expresar lo que sientes sobre lo que hacen y escucha a tus superiores definir las áreas en las que se requiere de un esfuerzo mayor. Llevar a cabo esta doble vía de información te convertirá en un nexo entre lo que se hace y lo que se debería de hacer. Entre el presente y el futuro de tu empresa.

Convierte en el empleado que te gustaría tener.

Fuente | Brazen Careetist

Imagen | Éxito Laboral