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La selección de Francia como un desastre empresarial (III)

Raymond_Domenech

3. Una cúpula administrativa ciega e inflexible

El entrenador de la selección francesa, a pesar de su extravagante intolerancia a la crítica y su egomanía, no es el único responsable del fracaso de su equipo en el Mundial del 2010. Estuvo acompañado y respaldado por la FFF, quien fue la última responsable de otorgarle el poder y un amplío margen de decisión a pesar de la quejas de jugadores, prensa y aficionados, y del evidente hacer de un entrenador caprichoso e ineficiente.

A pesar de los fracasos que el seleccionado francés venía sufriendo desde la Eurocopa del 2008, la cúpula de la FFF mantuvo al entrenador como una forma de asegurar privilegios y continuidades. Un atentado contra la ética empresarial y el respeto del trabajo en equipo, del que Domenech se había demostrado enemigo.

La culminación del Via Crucis galo fue la negativa del temperamental entrenador francés de estrechar la mano de Parreira, el entrenador del equipo anfitrión tras su derrota. Un gesto que, ahora sí, y demasiado tarde, fue un llamado al orden y a la solicitud, desde a más alta jerarquía política, de refundar la gestión de la FFF.

 Imagen: Raymon Domenech