Economía

La mejor inversión: piso de segunda mano

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Son tiempos azarosos para la inversión inmobiliaria. Ante un mercado que se devalúa (se habla de que en los próximos años la vivienda nueva va a sufrir una caída de sus precios del 30%), la vivienda nueva pierde su valor con rapidez, lo que para el comprador significa una cosa: en caso de impago, su venta o devolución no cubrirá uno de los cada vez más áridos y escurridizos créditos hipotecarios.

Ante esa coyuntura, no es una buena idea invertir en vivienda nueva. En cambio, la vivienda usada, de segunda mano o antigua adquiere un atractivo renovado para el inversor.

La vivienda usada, con cierta antigüedad y ubicada en el centro, ofrece ventajas financieras que no se pueden pasar por alto: conlleva menores deberes financieros y permite negociar un menor precio de venta.  Si quieres mejorar tus mejorar tus habilidades financieras, toma cursos de economía.

Antigüedad. Los años que una construcción carga son un factor que juega a favor del comprador. La vivienda requiere de reformas y adecuaciones, con lo que se puede negociar una rebaja hasta del 15% sobre el precio de venta. Lo ideal es que la casa no tenga más de tres décadas de antigüedad, o resultaría contraproducente: más de 30 años implicarían un ciclo de reparaciones constantes y costosas. La vivienda, en todos los casos, debe haber superado la Inspección Técnica de Edificios (ITE)

Situación del vendedor. Por regla general, los pisos antiguos llevan más tiempo en el mercado, y en buena parte de los casos su venta es un imperativo para el vendedor, con lo que esa prisa juega a favor del cliente.