Vivienda

La hoja de visita

Cuando una persona está buscando piso o casa a través de una inmobiliaria, es de uso que a la visita en cada uno de los inmuebles que se les presenta, se les haga firmar una hoja de visita. En realidad la hoja de visita tiene más que una finalidad con alcances diversos. Veamos de que se trata y hasta que punto vincula al potencial comprador.

Hay una finalidad de control interno muy fácil de comprender. El empleado de la inmobiliaria que nos está mostrando ese piso o casa justifica de esta forma la veracidad de su trabajo. En otras palabras: queda claro que no está de copas y que está haciendo lo que dice que está haciendo. Cualquiera puede entender lo lógico de este control.

Pero también tiene otra finalidad muy seria. Si el vendedor ha firmado con la agencia algún contrato de exclusividad que luego no respeta  y el negocio se cierra dejando fuera la agencia (cuando se ponen de acuerdo en forma directa el comprador y el vendedor), la hoja de visita es una prueba más de que se ha dejado fuera ilegítimamente a esa agencia. Esto ocurre porque se pretende evitar el pago de comisiones, que muchas veces son bastante altas. Pero que no es justo que se los deje por fuera si se ha firmado exclusividad,  no es justo.

Claro que en ese caso el problema es para el propietario o vendedor, que es quien se ha vinculado con la agencia por medio de un contrato  y no por parte del comprador, que solo ha dejado constancia que ha visitado ese piso.

De todas formas, nuevamente: leer muy bien lo que se firma, tanto el comprador como el vendedor  y en caso de dudas, no firmar nada hasta asesorarse.