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La crisis llega a Coca Cola

coca cola

La crisis ha marcado importantes cambios para la economía a todos los niveles. Puede que familias y pequeños negocios hayan visto disminuido su poder en los últimos años, pero también es alto el precio que han tenido que pagar algunas de las empresas “de siempre”.

Empresas tradicionales como Fagor o Panrico se han visto gravemente afectadas por la crisis, y otras como Iberia, tampoco están pasando por su mejor momento, precisamente.

La última en unirse al carro de la reestructuración – nombre que se da ahora a los despidos masivos y a la no sustitución de personal que se jubila – ha sido una de las empresas más importantes del mundo, Coca Cola.

El problema de las embotelladoras

De momento, la crisis no afecta directamente a Coca Cola, sino a las siete empresas embotelladoras españolas del famoso refresco que se fusionaron en una, Iberian Partners, y que, en la actualidad, tienen once factorías. Todo comenzó en 2012, cuando se propuso la fusión de las siete compañías en una sola, ya entonces, y en vista de la situación, los trabajadores empezaron a ver planear sobre sus cabezas la sombra de los despidos y los ajustes laborales.

Han pasado diez meses desde la fusión, pero ahora ya se sabe está previsto el cierre de cuatro de las once fábricas, con la consiguiente reubicación de 1.200 de los 5.000 empleados. Aun no se sabe qué plantas serán las que cierren, aunque las fuentes ya apuntan a La Coruña, Asturias Alicante, Málaga y Mallorca como principales candidatas.

Centralización de los servicios

Con la reorganización de la empresa busca una mayor centralización de los servicios en relación con la empresa Coca Cola Iberian, de modo que la mayor parte del suministro del refresco se realice a través de las sucursales de Madrid, Barcelona y Sevilla.