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La creatividad: ¿es tan buena como dicen? (II)

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Creatividad no es soledad: la imagen del genio solitario que, tras horas de silenciosa meditación, encuentra la respuesta que estaba buscando, va muy bien en los libros de historia, pero no va con la empresa de hoy. La colaboración es y será la mejor fuente de respuestas y soluciones. Todo problema requiere de más de un punto de vista sólo para comprender cabalmente sus componentes.

Creatividad no es mandato: el jefe no es el responsable de la creatividad de sus empleados, pero sí de crear las condiciones para que la capacidad de cada uno de los miembros de su equipo desarrolle todo su potencial. La creatividad sólo surge en ese contexto.

Creatividad no es formación: una mejor educación no garantiza una manera nueva de pensar. De hecho, suele ocurrir lo opuesto: una mayor formación fortalece la lógica, pero reprime la inventiva.

Creatividad no es una receta: no importan los métodos, las técnicas o los consejos: las recetas consabidas no funcionan para crear un paradigma laboral. La química que produce la creatividad más útil es distinta para cada proyecto, y a veces es necesaria la creatividad de distintas personas para enfocar distintos problemas, porque la creatividad es el fruto de la pasión, y las pasiones son siempre personales.