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La caída en el precio de la vivienda reducirá el consumo familiar

Según informa la agencia de información Europa Press, el Banco de España (BE) calcula que, cada caída de 10.000 euros en el precio de la vivienda, podría reducir el nivel de consumo de los hogares en 300 euros anuales.

Esto se debe a la importancia del papel que desempeñan los inmuebles en la economía familiar de los españoles.

La institución gobernada por Miguel Angel Fernández Ordóñez, prosigue afirmando que este efecto sería mayor para los hogares cuyo cabeza de familia tenga entre 35 y 44 años, ya que el mismo descenso en el precio de su vivienda (10.000 euros menos) implicaría una reducción de 600 euros en el consumo anual del hogar.

En su informe anual de 2007, el BE explica que las propiedades inmobiliarias son garantías de eventuales préstamos en España, lo que hace que las variaciones en el precio de la vivienda puedan afectar al consumo y a la inversión residencial de los hogares.

Según la institución, la mera posibilidad de que en algún momento haya que recurrir a este tipo de préstamos en caso de necesidad puede ser motivo suficiente para reducir o aumentar la necesidad de ahorrar por motivo de precaución.

Por ello, el Banco de España estima que estos datos confirman que en España el valor de la riqueza inmobiliaria “afecta principalmente” al consumo familiar por ser una “potencial fuente de recursos” con los que hacer frente a las dificultades en caso de necesidad, lo que se conoce con el nombre de ‘efecto riqueza’.

La entidad calcula en dicho informe que cada punto porcentual de caída en el valor de la riqueza inmobiliaria podría traducirse en una disminución de más de una décima en el consumo de los hogares, aunque la influencia variaría en función de las características de cada hogar.

No obstante, el BE considera que la vivienda sólo provocaría un “impacto considerable” sobre el gasto en consumo y sobre el nivel de actividad económica en el resto de los sectores si el ajuste de los precios fuese “muy abrupto”.

Por otro lado, entidad ha referencia al impacto de la desaceleración del sector de la construcción sobre el dinamismo del empleo y la actividad económica que dependerá, según el Banco de España, de la persistencia de dicho ajuste.

A este respecto estima que, si la persistencia es alta y el ajuste del sector se prolonga al menos dos ejercicios, en un año el empleo podría reducirse en un punto y el PIB en cinco décimas, mientras que en el caso de que la magnitud de la desaceleración se redujera en dos trimestres, el PIB podría caer sólo dos décimas y el empleo medio punto.

Según la institución a la que nos estamos refiriendo, los efectos del ajuste del sector inmobiliario sobre el PIB podrían amortiguarse aumentando el dinamismo de la demanda exterior, aunque, dada la desaceleración de los principales mercados de exportación para España, la vía alternativa estaría en la mejora de la posición competitiva de la producción interior.

Y traza las líneas de ese incremento de la competitividad a través de una mejora de la calidad de los productos nacionales y de la depreciación del tipo de cambio o la disminución de la tasa de inflación interna por debajo de la extranjera.

Con ello, según el BE, el diferencial español de precios con la zona euro podría adquirir una “especial importancia”, sobre todo en una situación como la actual.

  Mar Criado