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¿Emprendedor o empleado? Esa es la cuestión

business leadership and teamwork

Una de las grandes dicotomías de las existencia productiva sobre la que los cursos de administración de empresas no nos encauzan los suficiente es la de saber si nacimos para ser parte de un proyecto o para crearlo o dirigirlo, a seguir el curso de una empresa o a dirigirla, ser parte de una compañía o poseerla: ¿Nacimos para ser empleados o emprendedores?

No se trata de una alternativa tan sencilla como podría parecer en un primer momento: ser empleado o ser emprendedor requieren de vocaciones bien diferenciadas y de capacidades muy distintas.

La clave que separa a uno de otros es la capacidad de enfocar.

Un emprendedor, a diferencia de un empleado, tiene ideas claras y la capacidad de seguirlas hasta hacerlas realidad. Sabe crear un proyecto y diseñar las etapas necesarias para llevarlo a cabo. El emprendedor se enfoca en un plan. El empleado, en cambio, puede seguirlo.

El emprendedor se enfrenta a varios problemas y el rechazo: su familia, la competencia, los inversores… Debe bregar con una gran oposición para llevar sus ideas a cabo y convertirlas en ideas productivas. El empleado, en cambio, recibe una paga por la solución de problemas concretos.

De ahí que una de las características esenciales del empleado sea la capacidad de seguir ordenes y hacer de ellas mandatos productivas. El emprendedor, en cambio, vive una clara oposición a toda forma de paternidad impuesta sobre sus ideas y proyectos.

De modo que el empleado está siendo pagado para construir y construirse seguridad. La vocación del emprendedor, en cambio, es la de tomar riesgos.