Economía

El respaldo bancario de los préstamos rápidos

Prestar dinero

La habitual escena en la que nos poníamos elegantes para visitar a un asesor bancario con el objetivo de solicitar un préstamo, ya fuera personal o hipotecario, es cada vez menos frecuente. La falta de liquidez bancaria y las nuevas posibilidades de financiación online han transformado el panorama crediticio con unos nuevos actores que han sabido aprovechar la coyuntura para ofrecer sus servicios. Hablamos de los prestamistas privados, entidades financieras que a través de sus plataformas digitales ofrecen préstamos de dinero rápido a corto plazo.

A la hora de acercase a estas entidades, una duda recurrente que corroe al solicitante versa sobre quién le está prestando el dinero. Es inevitable que, ante la posibilidad de ser deudor de nuestro prestamista, nos preguntemos acerca de sus características, su fiabilidad y en qué medida está respaldada por una entidad bancaria o un organismo oficial. ¿Es la filial de un banco?, ¿es un particular?, ¿es una empresa de gestión de préstamos? Dudas razonables sobre las que sobrevuela la cuestión más importante, ¿está mi acreedor supervisado por la legislación española crediticia?

En primer lugar, hay que dejar claro que en el panorama actual de los préstamos rápidos en España, no existe una normativa reguladora específica de carácter oficial. Independientemente de la legislación referida al consumo a la que todas las empresas que ofrecen servicios financieros tienen que acogerse y que tratan sobre cuestiones como el tratamiento de los datos personales y financieros de los solicitantes o la claridad en los términos y condiciones del contrato, la realidad del ámbito de los minipréstamos no cuenta, a día de hoy, con un marco legal regulatorio. Esto no significa, en ningún momento, que estas entidades financieras operen al margen de la ley, sino que, como suele ser habitual, el mercado se ha adelantado a las acciones de la Administración Pública a la espera de su actuación.

La Asociación Española de Micropréstamos

Conscientes de la sensibilidad social que generan el carácter privado y no regulado de estas financieras prestatarias de créditos rápidos, las empresas que prestan este servicio han decido unirse para dar una respuesta de cara a los consumidores y las críticas que ponen el foco en que se trata de un servicio financiero que funciona al margen del control del Banco de España. Así se creó aemip, la Asociación Española de Micropréstamos, que aglutina entre sus asociados las empresas más importantes del sector y que trata de dar a conocer al gran público sus actividades. Uno de los pilares sobre los que se sustenta esta iniciativa es difundir un código de buenas prácticas de obligado cumplimiento para todos sus afiliados y cuyo objetivo, tal y como indica este documento, es “establecer una mayor protección de los clientes y generar un clima de confianza dentro de la industria de los Micropréstamos”

Aemip trata, por tanto, de erigirse en garante del cumplimiento de este reglamento sobre la responsabilidad social de sus adheridos para mayor tranquilidad de los solicitantes de este tipo de productos financieros. La intención de estas empresas de acotar su ámbito de actuación a falta de un marco regulatorio oficial es toda una declaración de intenciones que el tiempo dirá si ha resultado clarificador de cara a sus clientes y a la opinión pública.

¿Quién me presta el dinero?

Aunque aemip ha sentado las bases para regular este nuevo mercado crediticio, muchos consumidores siguen teniendo dudas acerca de quién les está prestando el dinero. En un momento económicamente complicado en el que el mercado crediticio tradicional encargado de inyectar liquidez en el sistema ha cerrado el grifo, muchos particulares buscan desesperadamente una manera rápida de financiación que les permita salir de apuros económicos puntuales. En este escenario, las empresas de prestación de minicréditos han encontrado un campo abonado para ejercer su actividad. ¿Pero quiénes son estás empresas?

Si nos ceñimos al mercado español, tenemos que decir que la gran mayoría de estas entidades financieras son de capital privado sin ningún tipo de vinculación bancaria, es decir, no pertenecen a grupos bancarios ni actúan como filiales de los mismos. Esto no ocasiona ningún tipo de problema al consumidor ya que la mayoría de estas empresas cuentan con una contrastada trayectoria en el ámbito crediticio europeo y sus condiciones a la hora de tramitar los préstamos son claras y ajustadas a la legislación general española. La excepción a esta situación la conforman las empresas Cashper y Ferratum, ya que ambas disponen de sendas licencias bancarias y están reguladas por la normativa, más estricta que en el resto de entidades, de sus respectivos bancos. Otro tipo de servicios son los prestados por empresas como TrustBuddy, que sirve únicamente como intermediario entre préstamos entre particulares; en este sistema cualquier particular puede convertirse en prestamista o en prestatario de otro.

Olmo Cepero