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El perro que se muerde la cola

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En un post anterior veíamos el difícil problema que debe afrontar la banca con la creciente morosidad de las promotoras. Este aumento se ha visto en oleadas  y para algunos, el año pasado había alcanzado su pico máximo. Obviamente se han equivocado en el pronóstico  y mucho. El aumento de la morosidad parece haber tomado más fuerza que nunca y no se avizora una mejoría a corto plazo.

Las promotoras no pueden hacer frente a los compromisos con la banca por una razón muy simple: no venden nada. En muchos casos es porque tienen muchos pisos invendibles. Pero no en todos.

Además de las dificultades obvias de una crisis como la actual, tienen otro problema. Muchas veces les ocurre que cuando van a concretar una venta, esta no se hace. Y el motivo es muy simple: en el banco les ofrecen otro piso, al cual financian sin problemas  y que casualmente es de ellos. Competencia complicada si las hay.

Por eso la imagen del título. Las promotoras y los bancos son ese perro que persigue su cola  y siempre están girando en el mismo lugar. El problema es que nadie parece dispuesto a hacer lo que hay que hacer para que el perro no siga haciendo lo mismo. Y ya es mucho el tiempo que llevamos jugando al mismo juego, con resultados cada vez peores.