Finanzas

El capital riesgo y Al Pacino salvarán al cine español

Spanish film director and scriptwriter David Chamizo,

¿Qué tiene en común Goldman Sachs, JP Morgan, Lehman Brothers y Merrill Lynch? Que están quebradas, y habían invertido 15.000 millones de dólares (10.000 millones de euros) en producciones hollywoodenses. Y como ha quedado claro que los tanques de la capital del entretenimiento les hace falta algo más que la palabra de los ejecutivos de los estudios para que les vaya bien en la taquilla, la banca estadounidense ha huido en masa de la inversión en filmes, o han recargado hasta en un 20% los intereses los créditos para producir celuloide.

Con la salida de la banca tradicional de la escena, las agencias de capital riesgo han tomado el relevo de la financiación de las películas. El capital riesgo es un grupo d inversores que entra en masa a un proyecto, lo financia y una vez que se ha realizado, toma su inversión y una parte de los beneficios, y se va en busca de otro. En tanto, se reserva el derecho de voto y veto dentro de la cúpula de la empresa intervenida.

Suena a que el papel de los productores ha pasado la estafeta a los inversores, que de cine sólo saben de ingresos en taquilla, y cuyas desiciones creativas se parecerán a las que toman en la Bolsa… Vende o compra.

Además, el capital riesgo es una inyección de dinero que puede generar una burbuja especulativa que reviente de una vez a la industria, y no es un capital que permanezca y de continuidad y estabilidad al negocio.

Este modelo de financiación ha aterrizado en España: Adi Cohen y Joseph Grinkorn, socios de CG Corporation, una agencia de capital riesgo estadounidense, han adquirido el 25% de una productora española, ZIP Films.

Como parte del accionariado de ZIP, CG se embarcará en la producción de Betsy and the emperor, un biopic crepuscular sobre Napoleón, a ser protagonizado por Al Pacino, bajo la dirección de John Curran.

Probablemente más de uno se pregunte: ¿No estábamos hablando de cine español? Desde luego, pero son 17 millones de euros de presupuesto, y los inversores no los van a poner en manos de esos chavales que filman películas sociales con cuatro duros.



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