Finanzas

Decretan el fin del oro como refugio

Falling price of gold

Los cursos de finanzas nos enseñan que el oro es el refugio preferido de los grandes inversores. Es decir: un título cuyo valor nunca genera pérdidas, si bien sus ganancias son moderadas. Ya bien como una inversión directa (en la compra real o a futuros del metal) o como una inversión indirecta (colocada en empresas relacionadas con su extracción o sus productos derivados). Sin embargo, es muy probable que esa condición del oro esté por terminar.

A lo largo del 2011, el oro tuvo algunos momentos espectaculares, en los que un par de veces rebasó sus máximos históricos, pero de un tiempo a la fecha la promesa de un oro por encima de los 1.300 dólares por onza se ve cada vez más improbable. Y ahora podríamos decir que es un hecho que no pasará por encima de esa barrera psicológica.

El oro ha perdido fuelle después de ganarlo. Desde su arribo a los 1.200 dólares por onza no faltaron los especuladores que asumieron una revalorización escalonada e irreversible por encima de los 1.300 dólares antes del final del 2011, pero desde el inicio del otoño el oro se ha movido en una franja meseta, sin perder ni ganar significativamente.

Los analistas prevén que ese va a ser el comportamiento del oro de aquí en más, pues cada una de sus últimas revalorizaciones ha sido menos espectacular que la anterior, y cada vez son más largos sus periodos sin variables notables.

La razón: el oro cada vez se ajusta más al mercado global, y si en una época se veía fortalecido por la debilidad de las divisas, con el dólar a la cabeza, y de la economía, ahora es un valor cada vez más asociado al comportamiento económico mundial.