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Decálogo del Jefe Talibán

Chief reprimands employee

Parece imposible, pero aún existen jefes que no han entendido (o no quieren ver) los cambios que se han venido produciendo en el concepto mismo de trabajo, y prefieren el hastío y el miedo de sus empleados antes que su productividad.

¿Cómo reconocer si estás bajo el yugo de uno de estos dinosaurios? Si sigue a rajatabla los siguientes mandamientos, entonces tu peor pesadilla es verdad: tu jefe es un dictador sin cerebro.

1. Puntualidad ante todo
Un buen jefe de la vieja escuela no tolera las demoras (no importa si hubo un atasco o alguna descompostura), demanda los comprobantes de baja médica y ve en todo empleado que va a trabajar con 40º de fiebre al ideal de los recursos humanos. Claro que la regla no se cumple a la inversa: si es necesario quedarse unas horitas más, ni hablar de horas extra: aquí todos somos modernos, y somos flexibles en nombre de la empresa.

2. Vacaciones negociables
Las vacaciones no son una prestación, sino un privilegio, y sólo se conceden a favor de la empresa: es decir, prácticamente nunca. Si el empleado insiste en tomarlas, hay varias maneras de hacerlo desistir

a)Nunca hay que programar las vacaciones del personal con antelación
b)Al momento de que un empleado mencione sus vacaciones, sufrir sordera
d)anotar la petición en un papel y después perderlo
e)contabilizar sus bajas por enfermedad como vacaciones anticipadas
f)sobrecargar al infiel con un trabajo que no pueda cumplir al día en que sale de vacaciones, obligándole a cancelarlas o disminuirlas
g)hacer sentir a todos en la oficina que la facilidad con la que se concede un periodo vacacional es inversamente proporcional a su utilidad en la empresa.

Continúa | Mandamientos 3 y 4