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Decálogo del Jefe Talibán (IV)

Cartoon imam

7. El jefe es actor del cambio
Aún y sea en contra de toda forma de la lógica y la producción, el jefe es el que determina qué y cuándo se modifica. No importa que el jefe entienda como “cambio” los movimientos cosméticos de un lado a otro de los muebles, o que se trate de prohibiciones que vuelvan denso el aire de la oficina: todo cambio que se le ocurra al jefe es vital.

El jefe es el centro de todo cambio, no importa si a la larga provoca más caos e incomodidad que beneficios. Y si los empleados protestan, quizá sea el momento de cambiar de empleados.

8. Nada motiva como la amenaza de quedarse sin trabajo
Olvídese de esos manuales que recomiendan la motivación del personal como motor productivo. Eso de las palabras de aliento y el reconocimiento de la labor individual es una mariconada. Lo que motivo a la gente es saber que mañana podrían quedar en el paro a causa de su propia estupidez o, mejor aún, si contradicen al jefe.

Así que si quiere la labor bien hecha, haga suya esa frase de “Un mono haría mejor tu trabajo…”

Continúa | Mandamientos 8 y 9

 

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