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Cuatro razones para rechazar las medidas europeas

Cuatro razones para rechazar las medidas europeas

¿El Banco Central Europeo está haciendo su trabajo, en tiempo y forma? Se especula que para Alemania no hay prisa, ni real ni política: en el estado actual de las cosas, su crecimiento se mantiene. Es la parte de la Europa que se hunde la que debe pensar si las medidas le benefician o no.

Primero. El peso de la burocracia del Banco Central Europeo nos lleva a dudar que tomen menores ideas de las que han llevado a cabo hasta el momento. España, Italia y Portugal han cambiado de gobiernos democráticos. Nadie eligió a las cabezas del BCE.

Segundo. A pesar de que no han sido elegidos, los burócratas económicos del BCE se ajustan a los tiempos políticos, y es muy mala idea tomar medidas de ajustes macroeconómicos a tiempos electorales, despreciando los ciclos económicos. Esta falta de independencia se deriva a los bancos centrales nacionales, cuya acatar las medidas del BCE se coloca, nuevamente, bajo la la directriz de los tiempos políticos.

Tercero. Las medidas que los países del sur se ven obligados a tomar en sus mercados laborales parecen un castigo, que nunca sería adoptado en Frankfurt. En la imposición de estas medidas se olvida el bienestar de una población ya castigada con recortes sociales, que ahora verá disminuido su consumo e ingresos, así como sus fuente de trabajo.

Cuarto. Reforma y austeridad no son dos medidas que deberían acompañarse. La historia económica nos ha enseñado que las grandes depresiones no terminan con la Seguridad Social, pero las prestaciones públicas con la estrella política: acompaña la reducción de gasto con adelgazamiento en los servicios, y desacreditaras tu reforma.