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¿El Copyright limita la innovación y la creatividad?

Copyright stamp

¿El derecho de autor es, como se asegura en los cursos de administración y como enarbolan sus defensores a ultranza, un incentivo para la creatividad, la innovación y la competitividad? Según afirma Rick Falkvinge, fundador del Pirate Party, la historia nos enseña algo muy diferente.

La etiqueta que obliga a señalar el país de procedencia de un producto se estableció como requisito en el Reino Unido del Siglo XVI. Su intención era limitar el acceso de productos alemanes, e incentivar cierto nacionalismo para que los consumidores prefiriesen los bienes ingleses.

La etiqueta señala, según Falkvinge, las limitaciones que impuso sobre el comercio el derecho de autor (al obligar a que los alemanes señalasen su autoría). Una segunda limitación llegó de una forma más directa del derecho de autor: el que pesa sobre los libros.

Mientras que en Reino Unido algunos libros de ingeniería eran caros y de difícil acceso (debido al derecho de autor), en Alemania eran de libre acceso (debido a la falta de una legislación sobre el derecho de autor). El resultado, según Falkvinge, fue el desarrollo de la ingeniería alemana (reconocida hasta la actualidad), en comparación con la inglesa. Y la limitación de Reino Unido como un país manufacturero.

El fundador del Partido Pirata también señala como evidencia de los contrapesos que impone a la innovación la creación de la patente farmacéutica. Una licencia que impide que mejores productos sustituyan a los medicamentos actuales, y que según Novartis, el gigante farmacéutico suizo, es vital para la supervivencia de la industria.

Sin embargo, apunta Falkvinge, Novartis surgió y se expandió en el siglo XVIII, antes de la existencia de las patentes como tales. Si las necesita para sobrevivir, ¿cómo pudo crecer sin ellas?