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Cómo controlar a tu jefe: El Relajado

Rear viwe of a relaxed businessman

Los cursos de formación empresarial no informan sobre lo que se puede encontrar en una empresa, en la jungla oficinesca. Hay tantos tipos de jefes como dolores de cabeza y razones de despido. ¿Cómo evitar que tu jefe te amargue el día y arruine tu futuro profesional? He aquí algunas claves para tratar con él.

Tercer tipo de jefe: El Relajado

Es una bendición, pero sólo en un sentido: siempre te va a dejar ser tu mismo. Alegre, despreocupado, deshinibido, siempre está interesado por lo que ocurre fuera del trabajo (tus relaciones, tu hogar, tus padres, tus mascotas, etc), y rara vez se preocupa por lo que pasa en el trabajo. El problema, claro, es que no es por ello por lo que se le paga. La esencia de un trabajo es que no nos pagan por ser nosotros mismos, sino por ser los mejores en lo que sabemos hacer. El jefe relajado no se da por enterado de este pequeño matiz, pues ve siempre el lado más brillante de la vida. Nunca te culpará por tus fallos, pero tampoco espera que le culpes por la estrepitosa caída de la división a su carga.

Cómo trabajar con él: Divide responsabilidades en el preciso momento. Cuando sea hora de “cortar cabezas” (pues ese momento va a llegar), asegúrate de haber realizado tu trabajo, y separa los hechos de la simpatía que le tienes a tu jefe.

Precauciones: El jefe relajado te deja ser tú mismo, especialmente si eres ambicioso. Y puedes estar seguro de que, llegado el momento, si intentaste rebasarlo y aprovechar sus aparentes debilidades, te culpará del fracaso.