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Decisiones: razón o presentimiento

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Cuando se trata de tomar resoluciones en el trabajo, la empresa o la vida profesional, tendemos a dos comportamientos extremos: pensamos demasiados o pensamos muy poco sobre lo que debemos hacer, y el resultado va de la cautela que inmoviliza a la desastrosa compulsión.

Cuándo se trata de tomar decisiones qué es mejor: ¿La razón o dejarse llevar por los presentimientos?

Es habitual que al mirar atrás y ver las decisiones que hemos tomado lleguemos a la conclusión que pensamos cuándo debimos actuar, y actuamos cuando era necesario meditar un poco más. El problema, entonces, no se halla en los problemas en sí, sino en la forma en que intentamos resolverlos.

Lo que debemos poner en revisión es nuestra manera de tomar decisiones.

¿Tu razón o tus presentimientos? Para saberlo con precisión tienes que aprender a dejar pasar los detalles intrascendentes y concentrarte en las decisiones en sí. No hay qué preocuparse en la forma que te vas a vestir para una reunión, sino en el mensaje que deseas trasmitir en la misma.

En general, hay que restar tiempo que invertimos en las decisiones que no importan (qué pasta comprar, qué zapatos elegir, qué local visitar…) para invertir ese tiempo en las decisiones de peso.

No preocuparse por la fuente en que vas a escribir el informe, sino en lo que el informe va a decir.

De esa manera no va a importar si te dejas llevar por una súbita iluminación o si lo que decides es fruto de un largo proceso de meditación, pues habrás dedicado a esa elección el tiempo que debiste.

  • Terrenosenelperu

     Muy cierto lo que dices! Tomar mucho tiempo para decidirnos es algo que normalmente hacemos las mujeres sobretodo en cosas poco importantes como comprar ropa. Obviamente esto se agudiza cuando tenemos que tomar decisiones importantes. Somos concientes de esto y tratamos de remediarlo, pero a veces es tan difícil.