Finanzas

Cómo cambiar de banco

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Existe un cúmulo de buenas razones para cambiar de banco: un aumento de las comisiones o los intereses en sus servicios, el final del pago de un crédito, ofertas más ventajosas para depósitos o inversiones en otras instituciones financieras, modificaciones en el contrato de una hipotecas…

Si se ha decido cambiar de banco, el primer paso es conocer la institución a la que vamos a mudar nuestra nómina, pensión, domiciliación de servicios… El cambio sólo se justifica con una mejora de las condiciones que tenemos con nuestro banco actual. Si quieres entender mejor qué es lo que un banco tiene para ofrecer, hay diversos cursos de economía para ti en el mercado.

Si tenemos una hipoteca o algún crédito pendiente, el cambio de banco es un paso que se debe pensar muy bien, pues la subrogación es un proceso que implica gastos. De no ser así, el trámite se facilita notablemente.

Para cambiar de banco, lo primero es abrir una cuenta en la institución elegida. En ocasiones, los bancos cuentan con convenios entre sí que pueden facilitarnos mucho las cosas.

Lo segundo es, nuevo número de cuenta en mano, acudir al departamento de personal de nuestro empleo (o a las oficinas del servicio de desempleo o a quien abones nuestra pensión), para proporcionar los datos de la nueva cuenta, de manera que a partir de ese momento se nos ingresen ahí nuestras percepciones. Se hace el mismo paso con los recibos domiciliados, ya sea en persona o a través del teléfono de las compañías eléctrica, telefónica, gas…

Es recomendable cerrar la cuenta original, pues de otra manera (aunque se mantenga un saldo cero) se cobrarán comisiones de mantenimiento que, en ciertos casos, pueden rebasar los 100 euros mensuales. También es recomendable cancelar todas las tarjetas vinculadas con el banco anterior.

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