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Cinco pretextos para usar el messenger en horas de oficina

A raíz de un artículo reproducido aquí y allá acerca de las supuestas bondades del Msn Messenger sobre la productividad, hemos realizado una profunda reflexión que ha ido del primer café frío al segundo atasco de la impresora, y finalmente hemos entendido que se trata de un chiste.

Uno muy bueno. Y si no fuera por que estamos obligados a fingir seriedad para ganar puntos con la recepcionista, nos reíriamos como villano de culebrón brasileño.


Y es que, seamos sinceros, el messenger es una de las más inútiles invenciones de la humanidad. Primero: tiene caritas, emoticones, prueba suficiente de que nada que valga la pena puede ser dicho a través de él. Y es que, fuera de intentar ligar con desconocidos y mostrar al mundo que oyes la misma mala música que ellos escuchan, el messenger es tan útil como la primer y última rebanada del pan bimbo.

O, bueno, sí, claro que si sirve de algo: para llenar esos vacíos entre el regreso de la comida y las seis de la tarde fingiendo que trabajas, que tecleas furiosamente un informe que revolucionará el sentido mismo de la palabra “productividad” cuando en realidad desarrollas un ranking de las piernas de las secretarias con Gustavito, el de contabilidad.

Pero, supongamos, que por esos terribles azares del destino, tu jefe te sorprende con más de cuatro ventanas del messenger abiertas: ¿Qué razones le darías para semejante dispendio de banda ancha?

 5 pretextos para usar el messenger en horario laboral 

1. La fluidez de las comunicaciones. Claro que tu jefe puede revirar que al lado del ordenador hay un teléfono. Así que pasa al punto número 2.
2. La multiplicidad de las comunicaciones. Aunque tú jefe te podría decir que el teléfono cuenta con un manos libres y la opción de multiconferencia. En ese caso el punto 3 puede salvarte.
3. El envio de archivos e información a través de la red. A lo que tu jefe podría argumentar que, precisamente, por esa necesidad de intercambio de información estás en ese departamento, rodeado de tu equipo de trabajo, a dos pasos de tu escritorio. Un caso en el el punto número cuatro es infalible.
4. El entrenamiento en el desarrollo de multitareas. Pero, bien pensado, nos tememos que tu jefe podría decirte que sería muy difícil que logres hacer tareas simultáneas si no puedes cumplir con la única que se te pide: hacer tu trabajo. A lo que sólo queda la razón número 5:
5. El ranking de las piernas del personal femenino. Aunque si tu jefe es mujer, será mejor que cierres el messenger y te pongas a trabajar de verdad.

Fuente | 2o minutos