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Alternativas no tradicionales: la permuta

Como veíamos en varios post anteriores, las crisis muchas veces agudizan el ingenio, y otras veces nos hacen rever las formas más elementales de hacer negocios. Este último sería el caso de la permuta, es volver al primitivo, pero en algunos casos eficiente. De algún modo, volvemos al antiguo “trueque”.

En sí mismo consiste en comprarle un bien inmueble, a quien le estamos vendiendo uno propio, en forma simultánea. El hecho es compatibilizar necesidades opuestas: uno que necesita una vivienda de mayor tamaño, con uno que necesita una menor. Por supuesto que difícilmente se haga el negocio sin necesidad de que una de las partes deba abonar una diferencia. La ventaja estaría en que ambas partes, se liberan de ese tiempo (que en este caso significa dinero) de esperar hasta conseguir lo que necesitan, luego de vender.

En las Viviendas de Protección Oficial (VPO) del País Vasco, este sistema lleva un tiempo implementándose. Por supuesto que al tratarse de viviendas que necesariamente deben cumplir con ciertas normas específicas (precios marcados), es un ejemplo con restricciones. Los resultados hasta hoy, no parecen especialmente alentadores, ya que solamente se concretaron el 20 % de los negocios de quienes se habían inscripto como postulantes.

Como todo, el sistema no es ni bueno ni malo en sí mismo. Para quienes están sumamente preocupados con una hipoteca que apenas pueden pagar, es una opción muy válida, así como para aquellos cuyas necesidades de espacio han aumentado claramente, y a la vez les preocupa conseguir una solución en un tiempo breve luego de la venta.

Desde mi punto de vista, no es fácil en los hechos conseguir un negocio de esta clase, pero si se tiene la suerte de poder hacerlo, vale la pena.

Imagen: flickr.com