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Algunas consecuencias de la quiebra de inmobiliarias

En este año tan complicado muchas inmobiliarias han entrado en concurso de acreedores. En varios post anteriores lo hemos comentado. Algunas, muy grandes, se pueden comparar al Titanic. Enormes, poderosas, supuestamente con gran experiencia, no supieron entender a tiempo lo que sucedía. Continuaron actuando sin tomar las precauciones necesarias, y la obvia consecuencia, su hundimiento, se efectivizó.

Otras, eran pequeñas inmobiliarias. Llegó un momento que en nuestro país, ese tipo de negocios se había multiplicado de un modo casi insólito. Es el caso inverso de las grandes. Ni poderosas ni con experiencia, se hundieron por su propio peso.

Pero en este momento, se están dando situaciones bastante complejas con estos cierres. Habrían quedado un número muy importante de viviendas pendientes de entregar, muchas de ellas con los pagos casi totalizados, pero cuyos compradores no pueden acceder por ahora.

Se dice que llegarían a las 20.000 viviendas, lo que es un número de por sí muy importante. Martinsa Fadesa habría dejado en esta situación más de 11.000 viviendas, Tremón 2.000, Llanera 1500 y Habitat unas 250.

El problema es muy complicado para los particulares que vienen pagando por estas viviendas. Al estar estas empresas en concursos de acreedores muchas de estas personas han pensado en suspender a su vez los pagos y denunciar a las empresas.

Sin embargo las cosas no son tan sencillas. Los especialistas dicen que lo mejor es seguir pagando, aún sin tener una definición de cuándo podrán resolver la entrega de las viviendas. En realidad, el dejar de pagar, puede significar un problema legal para estas personas, además del problema que ya tienen, de tener una vivienda paga parcialmente y no tener una idea de cuándo podrán acceder a ellas.

Imagen: jolupa.es